Hoy no te he visto. He estado donde siempre y no te he visto. Me ha dado mucha pena, no por nada, sólo por los buenos momentos que hemos pasado allí. De hecho hace algunos días que ya no te veo. Te llamaría, pero me corto. Podría poner cualquier excusa y sé que me responderías. Pero cualquier excusa sería muy evidente. Y tú ya sabrías que no te llamaba para eso.
Sin embargo lo cierto es que últimamente pienso mucho en tí. Más de la cuenta. Me quedé con un gusto amargo en nuestro encuentro de la otra vez. Sé que la cagué y creo que ya lo estoy pagando. Sed de tí. Eso es lo que siento. Un intento desesperado de encontrarte, de verte, de saber que piensas, de saber que haces, de saber...
Hoy le he dado al chocolate. Me ha calmado, pero más me calmas tú.
¿Sabes? A veces prefiero verte de casualidad que en el sitio de siempre Es más emocionante. Y me pillas desprevenida. Si sé que te voy a ver pienso demasiado. Le doy vueltas a lo que pasará. Sé que no debería. Es mejor dejarse llevar.... ya, pero y si me da por darte un morreo delante de todo el mundo? Dejarse llevar.... ser espontánea.... a lo mejor, consiste sólo en eso la vida?
Mi encuentro perfecto sería así. Algún día intentaré arreglarlo para que ocurra de este modo (diosa casualidad mediante).
-
Hola
-
Hola
-
¿Tu en el Toys are us? ¿No te parece que eres un poco mayor ya ? La vacilada fácil.
-
Pues como tú! jaja...yo he venido a comprarle algo a mi hermano pequeño.
Nos miramos unos segundos a los ojos, fíjamente. A mí me están entrando unas ganas de todo que seguro que él lo está notando. Le estoy mirando con una mirada de placer, con un gusto lascivo por tener ese cuerpo aún más cerca de mí.... sé que lo notas y me da igual. Estoy a gusto contemplando esa cara redondita y morenita.
-
Te acerco después a casa? He venido en coche
-
No gracias, aun tengo que hacer más recados.
-
Bueno, pues nada, hasta otra.
No puedo soportar irme y dejar de verle.
-
Ah, por cierto, tengo que contarte algo.
-
Que?
Pero antes de que me diera tiempo a contarle se apagan todas las luces del sitio.
Será un cortocircuito o algo... esto no suele pasar. Sea lo que sea yo no tengo ninguna prisa por salir. Siempre me pierdo en los sitios donde las estaterías son más altas que yo. No tengo ningún sentido de la orientación. Ni sé por donde entro ni por donde quedan las cosas. Y ahí miles de juguetes nos rodeaban. Estanterías y estanterías llenas y nosotros en el rinconcito de los playmobil. Lo vuelvo a mirar. Hace un calorcito agradable ahí dentro.. El me mira... intentamos disimular el deseo que aumenta con la oscuridad. Quiero señalarle un playmobil gigante de la estantería de abajo, que me llama la atención, pero la luz que llega es muy tenue... apenas los luminosos indicando la salida. El se agacha un poco para intentar ver. Me llega su perfume.. no sabía que llevaba perfume, o será el after shave? No lo sé. Ahí agachados me quedo mirándole, le paso la mano por el pelo. Nunca lo había hecho. Es un pelo muy rizado, duro, pero arreglado, largo con la raya a la derecha. Le tiro un poco. Él se queja. Aprovecho para darle un pico... cállate, le digo en broma. Ahora estamos a escasos milímetros. Me acabo sentando en el suelo, con la espalda apoyada en el playmobil gigante. Me mira. Nos besamos fuerte, nos acariciamos, me empuja más a la esquina, se cae una caja de otro playmobil. Y ya no puedo parar. Quiero que me bese el cuello, me mojo más de lo que estaba. Nos ponemos al tema. Eso de que me chupe el cuello mientras está dentro de mí es algo que me excita sobremanera. Echo mi cabeza hacia atrás. Me abro aún más. Excitada. Te necesito. Le aprieto el culo con mis manos. Noto sus nalgas firmes, fuertes, sus muslos tensos, apretados. Haciendo un único movimiento. Yo estoy pero no estoy, estoy en la gloria. Pero no le noto, estoy tan mojada que no te noto. Quiero más, necesito más adentro, elevo mi pubis, me roza, no me puedo ir, estoy a punto y no me puedo ir, lo aprieto, moviendo mi pubis de arriba abajo. Sigue, sigue, me besa el cuello, me siento un monigote a su merced, me corro, ya estoy, me sigo yendo, lo gozo, que gozo!. Nos quedamos mirándonos, aun jadeando del esfuerzo. Lo veo así, sudando. Después de haber compartido este momento juntos me hace sentirme cómplice. Es nuestro secreto.

uf, leer eso un lunes por la mañana....
Por cierto, enhorabuena por tu blog.
Un abrazo